"¡Ijole!" Escuché decir a Julio mientras una moto daba vueltas frente a nuestro vehículo. No entendía lo que pasaba. "¿Quién los chocó?", le pregunté. "No", me dijo, "creo que la moto golpeó a alguien". En eso vi en el piso a un niño pequeño, de unos cinco o siete años quizás. Todo esto pasaba en microsegundos y en cámara lenta a la vez.
"Detenete", le grité. "Hacé algo". Mientras se bajó del carro, escuchaba a la mujer gritar. Yo marcaba el 911 sin parar y solo escuchaba un "el número que usted ha marcado está ocupado". Cinco, diez, quinces veces y la llamada no caía. La fila de carros creció y Julio subió al carro. "No hay nada que yo pueda hacer. Ya llegó varia gente a auxiliar". Al final marqué a la delegación de La Libertad para avisar, porque el 911 no contestó jamás.
Veníamos muy nerviosos. Yo no podía dejar de ver a la Maya y pensar qué hiciera si le pasara algo. Me daban ganas de llorar. No me dejó de temblar el cuerpo hasta que llegamos a la casa y la vi abrir sus ojitos y reirse conmigo.
En uno de los primeros encabezados del periódico de inicios de 2010 anunciaba la cantidad de muertes del año anterior. Sentí que casi con orgullo habían escrito esas cifras.
Somos uno de los países catalogado como más violento, peligroso e inseguro. Pero como si eso fuera poco, hay que sumarle a los conductores temerarios, la decortesía, la falta de sentido común. No sé qué fue lo que propició el accidente. Pero puedo decirles que la moto no llevaba luces y que no sé cómo la señora se cruzaba de noche la calle corriendo con un niño en brazos. No sé si el niño iba sin casco en la moto. No entiendo. Pero alguna imprudencia fue la que provocó esa situación tan trágica.
Por favor. Valoremos la vida. Cuidemosla y cuidemos de los demás también.
..................................
Me puse a hacer otras cosas y se me fue la inspiración. Es válido supongo. Sobre todo con este tema que me puso tan nerviosa.
"Detenete", le grité. "Hacé algo". Mientras se bajó del carro, escuchaba a la mujer gritar. Yo marcaba el 911 sin parar y solo escuchaba un "el número que usted ha marcado está ocupado". Cinco, diez, quinces veces y la llamada no caía. La fila de carros creció y Julio subió al carro. "No hay nada que yo pueda hacer. Ya llegó varia gente a auxiliar". Al final marqué a la delegación de La Libertad para avisar, porque el 911 no contestó jamás.
Veníamos muy nerviosos. Yo no podía dejar de ver a la Maya y pensar qué hiciera si le pasara algo. Me daban ganas de llorar. No me dejó de temblar el cuerpo hasta que llegamos a la casa y la vi abrir sus ojitos y reirse conmigo.
En uno de los primeros encabezados del periódico de inicios de 2010 anunciaba la cantidad de muertes del año anterior. Sentí que casi con orgullo habían escrito esas cifras.
Somos uno de los países catalogado como más violento, peligroso e inseguro. Pero como si eso fuera poco, hay que sumarle a los conductores temerarios, la decortesía, la falta de sentido común. No sé qué fue lo que propició el accidente. Pero puedo decirles que la moto no llevaba luces y que no sé cómo la señora se cruzaba de noche la calle corriendo con un niño en brazos. No sé si el niño iba sin casco en la moto. No entiendo. Pero alguna imprudencia fue la que provocó esa situación tan trágica.
Por favor. Valoremos la vida. Cuidemosla y cuidemos de los demás también.
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Me puse a hacer otras cosas y se me fue la inspiración. Es válido supongo. Sobre todo con este tema que me puso tan nerviosa.
Estoy de acuerdo contigo.
ResponderEliminarMarìa