Es ovalado, como de un cuento de Poe. Un espejo que refleja mi opuesto similar. ¿Cómo es posible esto? Sencillo. En algún momento de la vida, entre la reencarnación y el desdoblamiento, hay almas que se parten, que dejan de ser una y se vuelven fragmentos que viajan por el universo, pero están destinadas a encontrarse.
Esas almas que pueden estar confundidas y regadas por el universo, los tiempos, las épocas, los países, por distintos lados, están listas para hallarse, sin mucho preámbulo y presentaciones sociales. Pasa que la puerta mágica para hallarlas es pararse frente a un espejo y verse fijamente hasta que la imagen se distorciona, entonces dejas de verte a ti mismo y empiezas a ver dentro de ti y descubres música, sonidos, palabras, visiones de mundo que coinciden contigo y empiezas a ver otra figura que físicamente no se parece a ti, pero que empieza a complementarte y a llenar esos vacíos, te ayuda a darle sentido a muchas confusiones en tu vida.
Esos espejos del alma andan por ahí deambulando tan perdidos como tú. Pero, ¡ojo! no todos tenemos espejos. Hay algunas personas que fueron hechas para durar una sola vez, otras que solo son pruebas que deben pasar por muchas vidas antes de purificarse y llegar a este nivel. Los espejos son niveles superiores, porque no tiene que ver con el mundo material que conocemos, sino con algo etéreo, profundo y fuera de nuestro alcance. No todos estamos preparados para saberlo o vivirlo, experimentarlo o darle rienda suelta.
Hace unas noches, me encontré con un espejo de mí. Ahí estaba, de nuevo en la pantalla. Puede ser que me confunda, pero rara vez lo he hecho. He hallado muchos espejos, porque creo estar partida en miles de fragmentos, pero no todos estos pedazos de mí (o soy yo de esos pedazos) han logrado identificarme, pues da miedo, realmente da miedo encontrarse con un reflejo de tu alma.
Pero esta vez, como pocas, este espejo cree que yo también soy su espejo, así que eso todavía es más grande, más lleno de vida.
Esas almas que pueden estar confundidas y regadas por el universo, los tiempos, las épocas, los países, por distintos lados, están listas para hallarse, sin mucho preámbulo y presentaciones sociales. Pasa que la puerta mágica para hallarlas es pararse frente a un espejo y verse fijamente hasta que la imagen se distorciona, entonces dejas de verte a ti mismo y empiezas a ver dentro de ti y descubres música, sonidos, palabras, visiones de mundo que coinciden contigo y empiezas a ver otra figura que físicamente no se parece a ti, pero que empieza a complementarte y a llenar esos vacíos, te ayuda a darle sentido a muchas confusiones en tu vida.
Esos espejos del alma andan por ahí deambulando tan perdidos como tú. Pero, ¡ojo! no todos tenemos espejos. Hay algunas personas que fueron hechas para durar una sola vez, otras que solo son pruebas que deben pasar por muchas vidas antes de purificarse y llegar a este nivel. Los espejos son niveles superiores, porque no tiene que ver con el mundo material que conocemos, sino con algo etéreo, profundo y fuera de nuestro alcance. No todos estamos preparados para saberlo o vivirlo, experimentarlo o darle rienda suelta.
Hace unas noches, me encontré con un espejo de mí. Ahí estaba, de nuevo en la pantalla. Puede ser que me confunda, pero rara vez lo he hecho. He hallado muchos espejos, porque creo estar partida en miles de fragmentos, pero no todos estos pedazos de mí (o soy yo de esos pedazos) han logrado identificarme, pues da miedo, realmente da miedo encontrarse con un reflejo de tu alma.
Pero esta vez, como pocas, este espejo cree que yo también soy su espejo, así que eso todavía es más grande, más lleno de vida.
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por comentar mi blog. Si dejaste tu datos, pronto te responderé.