¿Cómo puede el amor confundirse tanto? En la adolescencia el amor parecía de cuento, mágico y maravilloso. Era fácil confundir unas cosquillas en el estómago con amor. Creer que un chico guapo podía moverte el piso solo con mirarte. Cinco años después lo ves y está un poco gordo y ya no es tan gracioso como creías. Es más, es un poco machista. Entonces, te das cuenta que solo fue un capricho.
Luego llegas al amor que te desilusiona. Al que le entregas tu corazón y juras que es del que más te has enamorado. Te obsesionas, no dejas de llamarlo y no soportas que se vaya con otra. Lo ves dentro de cinco años y te percatas, que nunca se casó, que sigue divirtiéndose con su vida de soltero y piensas que fue una bendición que se apartara de tu camino, quizás no lo amabas tanto, que solo fue otro capricho.
Sin embargo, derrepente aparece en tu vida, un novio que tuviste a los 19. Lo ves a los ojos y te das cuenta que está más guapo, más seguro de sí mismo, más maduro. Notas que tiene cierto encanto que antes no viste y te preguntas cómo es posible que esto no funcionara. Al mismo tiempo tratas de hallarle las cosas "malas" que tiene y no le hallas nada. Te reprochas, entonces, las estupideces que hiciste, pues lo dejaste ir y hoy no puedes recuperarlo.
Finalmente, el hombre de tu vida, con el que decides construir vida juntos. Es perfecto para ti, pero nunca, nunca lo amas como a ninguno de los anteriores. Porque esta vez es pensado. Ya no romperías con él por otro, ya no lo dejarías porque no te gusta su forma de vestir. No probarías suerte, solo porque nunca está de acuerdo contigo. Sencillamente, decides cada día amarlo. Y te convences a ti misma que eso es el amor.
Lo que desencanta no es darse cuenta que no sabes a quién amas, si no que esa fantasía barata que te vendió Hollywood, cada día se va acabando, desapareciendo y te sientes frustrada porque con ninguno sientes que suenan los violines cuando lo besas, porque ninguno te persiguió hasta el aeropuerto para no dejarte ir, porque ninguno detuvo tu boda para decirte que no te cases porque te ama demasiado, porque ninguno lucha contra el tiempo y muerte para comunicarse contigo en sueños.
Al final, solo tengo una pregunta: cómo puede el amor equivocarse tanto.
El amor es tan imperfecto que es maravilloso.
Luego llegas al amor que te desilusiona. Al que le entregas tu corazón y juras que es del que más te has enamorado. Te obsesionas, no dejas de llamarlo y no soportas que se vaya con otra. Lo ves dentro de cinco años y te percatas, que nunca se casó, que sigue divirtiéndose con su vida de soltero y piensas que fue una bendición que se apartara de tu camino, quizás no lo amabas tanto, que solo fue otro capricho.
Sin embargo, derrepente aparece en tu vida, un novio que tuviste a los 19. Lo ves a los ojos y te das cuenta que está más guapo, más seguro de sí mismo, más maduro. Notas que tiene cierto encanto que antes no viste y te preguntas cómo es posible que esto no funcionara. Al mismo tiempo tratas de hallarle las cosas "malas" que tiene y no le hallas nada. Te reprochas, entonces, las estupideces que hiciste, pues lo dejaste ir y hoy no puedes recuperarlo.
Finalmente, el hombre de tu vida, con el que decides construir vida juntos. Es perfecto para ti, pero nunca, nunca lo amas como a ninguno de los anteriores. Porque esta vez es pensado. Ya no romperías con él por otro, ya no lo dejarías porque no te gusta su forma de vestir. No probarías suerte, solo porque nunca está de acuerdo contigo. Sencillamente, decides cada día amarlo. Y te convences a ti misma que eso es el amor.
Lo que desencanta no es darse cuenta que no sabes a quién amas, si no que esa fantasía barata que te vendió Hollywood, cada día se va acabando, desapareciendo y te sientes frustrada porque con ninguno sientes que suenan los violines cuando lo besas, porque ninguno te persiguió hasta el aeropuerto para no dejarte ir, porque ninguno detuvo tu boda para decirte que no te cases porque te ama demasiado, porque ninguno lucha contra el tiempo y muerte para comunicarse contigo en sueños.
Al final, solo tengo una pregunta: cómo puede el amor equivocarse tanto.
El amor es tan imperfecto que es maravilloso.
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