Él la mira a los ojos a ella, pone la mano de ella entre las suyas y con la voz temblorosa pregunta: "¿quieres casarte conmigo?". Ella emocionada por los cuentos de hadas, en donde el príncipe y la Cenicienta, la Blancanieves, la Bella vivieron felices para siempre, contesta sin pensarlo un Sí rotundo, lleno de firmesa, emoción y seguridad.
Un tiempo después ella se acerca a él a hacerle una pregunta básica para saber y asegurarse que podrán pasar la vida juntos, no con la magia de cuento, pero sí felices. En donde en medio de peleas tontas, de desacuerdos, de altibajos y muchas situaciones que los hagas discutir, ellos estarán seguros de que esta decisión siempre fue la mejor decisión.
"Cuando me pediste ser tu esposa no sabía que responder más que un Sí. Estaba emocionada, pues todas las mujeres soñamos con encontrarnos a ese hombre perfecto que se convierta en nuestro príncipe azul. Ahora, cada vez que lo pienso, solo viene a mi mente comentarte algunas cosas que aun no conoces de mí.
Yo no lavo trastos, ni ropa, tampoco sé planchar. Adoro cocinar, eso sí. Me gusta hacer fiestas en la casa, donde pueda invitar a los amigos y la familia a compartir. En la universidad bailaba danza contemporánea, así que traigo la música dentro y siempre que pueda quiero salir a bailar. Tengo un carácter fuerte. Puedo ser la mujer más dulce, pero si algo no me gusta exploto.
Me gusta atender al hombre que amo, pero no porque sea mi obligación, si no como un estímulo a su amor. Entre más amor me dé, más amor le doy yo. No entiendo eso del amor incondicional. Creo que es un amor de madre y un amor platónico, pero un amor real da tanto como recibe, pero sobre todo riega, cultiva y cosecha el amor que espera recibir.
Mis amigos y familia son mi vida, por lo que después de mí y de ti, son lo más importante. Cada vez que ellos me necesiten, si tu y yo estamos bien, saldré corriendo donde ellos sin pensarlo.
Estoy acostumbrada a que me atiendan. Soy muy cómoda, me gusta que me hagan el amor y que piensen en mí todo el tiempo. Hacer el amor en lugares imprevistos es algo que me da vida, por lo que tú no debes ser pudoroso, pues seguramente te pediré hacer el amor en un baño de un restaurante, en el vehículo bajo una lluvia, dentro de una piscina privada en algún hotel o sencillamente encima de la lavadora en nuestra casa.
Me gusta que me lleven a restaurantes a comer en un día especial, pero también me encanta detenerme en la calle por un plato típico. Así que el hombre que se quede conmigo debe saber que no soy muñequita de plástico que me arregla la vida con joyas y regalos baratos (porque aunque sean carísimos no me llenan el espírtu). A mí se me gana, tratándome con amor, tomándome de la mano, llevándome a dar una caminata bajo la luna, con palabras dulces y sinceras. Con una buena comida y un abrazo inolvidable. Con una conversación inteligente y madura.
Soy tan distraída que olvido los aniversarios y cumpleaños, dejo la cocina encendida y regreso tres veces después de haber salido de cualquier lugar porque dejo mi cartera, mi celular o cualquier otra cosa que ande en la mano. Soy muy limpia y organizada, pero al mismo tiempo soy desordenada con mis zapatos y alajas. Ahí donde me las quito las dejo tiradas, con el tiempo llegan a su lugar para ordenarlo, pero normalmente las dejo tiradas.
Soy muy perfeccionista y eso me vuelve obsesiva con los horarios, las promesas y los detalles. Creo que nadie puede hacer las cosas mejor que yo, por eso me gusta llevar la batuta de cualquier iniciativa. Y por lo mismo, me discuto en todos los restaurantes y hoteles si la comida no está bien, si la almohada está arrugada, si el vaso donde me sirvieron el agua no está limpia.
Cuando alguien necesita ayuda, yo la olfateo a distancia, así que soy mus solícita y proactiva, por lo que no me gusta que me coharten cuando quiero brindar ayuda.
Creo que mi mayor defecto es que aun soy amiga de mis exnovios, examantes, exenamorados. Todos son mis mejores amigos, me quieren y yo los quiero. Eventualmente, aun me dicen que me aman, aun cuando todos están con sus parejas y felices. Siempre hablamos de por qué lo nuestro no funcionó, pero todos respetan mi relación actual. Así que el que decida estar conmigo debe saber que ellos son parte importante de mi vida y nunca dejarán de serlo.
Tengo algunos mejores amigos y amigas que me exigen tiempo porque aun siguen siendo solteros. Me llaman en los momentos más inoportunos y quieren consuelo porque acaban de cortar con su último amor, porque tienen alguna deuda o porque sencillamente se sienten solos y quieren tomarse un café conmigo. Así que, como dije antes mis amigos y familias son lo más importante para mí y saldré corriendo para ellos cuántas veces lo necesiten.
Soy adicta al trabajo. Adoro mi profesión y me vuelco a ella cuando lo necesito.
Finalmente, no tengo don de madre. Así que quiero tener hijos solo cuando mi corazón me diga que es el momento indicado y quiero tener a una persona que nos ayude en la casa, pues no creo que sea capaz de criar a un hijo o hija sola. Además, espero tener dos hijos máximo. Adoraría tener gemelos si la vida me lo permitiera, pero si no, uno a los tres años de casados y otro dos años después.
Esto implica no dejar todo lo anterior. Después de eso, mis hijos son tan importantes como nuestra relación. Quiere decir que aunque mis hijos se volverán una prioridad para mí, tú nunca pasarás a segundo plano, siempre querré hacer el amor en lugares imprevistos, salir a bailar y sobre todo ser mamá nunca, nunca me hará lavar pañales, lavar biberones y recoger juguetes. Así que espero que nunca me pases a segundo plano, porque sabes que el amor no se acaba con los hijos, empiezan en ellos y me rodean a mí.
Digo todo esto, porque yo tengo claro tus defectos y virtudes y te quiero así con todo ello, pero no sé si tú estás claro de los míos. Y, si estás dispuesto a amarme, respetarme, quererme con todos ellos. A no quererme cambiar, porque yo nunca querré cambiarte a ti. Sobre todo porque notarás que hay incompatibilidades entre tú y yo, pero en una relación madura hay que tener capacidad de ceder una vez tú y una vez yo para mantener el equilibrio.
Así que ahora no te digo un simple Sí. Hoy te digo todo esto y mi pregunta es ¿me quieres?
Él la miro con ojos asustados, nervioso y preocupado. Un hombre en otra mesa que estaba solo, escuchó todo, se levantó para mirarla a los ojos y le dijo "si él no te quiero yo si lo quiero, porque tu sinceridad es tan maravillosa que es tu mejor virtud". Él permanecía en silencio, tratando de mantenerse en calma. Vio al intruso de la mesa y le dijo, "es toda mía, la quiero no a pesar de eso, la quiero porque ella es así". El visitante se retiró, los dos se fundieron en un abrazo y caminaron tomados de la mano, nerviosos, pero felices a enfrentar el verdadero amor. El que se lucha, el que se decide todos los días, el que no garantiza el para siempre pero sí el vivirán felices.
Un tiempo después ella se acerca a él a hacerle una pregunta básica para saber y asegurarse que podrán pasar la vida juntos, no con la magia de cuento, pero sí felices. En donde en medio de peleas tontas, de desacuerdos, de altibajos y muchas situaciones que los hagas discutir, ellos estarán seguros de que esta decisión siempre fue la mejor decisión.
"Cuando me pediste ser tu esposa no sabía que responder más que un Sí. Estaba emocionada, pues todas las mujeres soñamos con encontrarnos a ese hombre perfecto que se convierta en nuestro príncipe azul. Ahora, cada vez que lo pienso, solo viene a mi mente comentarte algunas cosas que aun no conoces de mí.
Yo no lavo trastos, ni ropa, tampoco sé planchar. Adoro cocinar, eso sí. Me gusta hacer fiestas en la casa, donde pueda invitar a los amigos y la familia a compartir. En la universidad bailaba danza contemporánea, así que traigo la música dentro y siempre que pueda quiero salir a bailar. Tengo un carácter fuerte. Puedo ser la mujer más dulce, pero si algo no me gusta exploto.
Me gusta atender al hombre que amo, pero no porque sea mi obligación, si no como un estímulo a su amor. Entre más amor me dé, más amor le doy yo. No entiendo eso del amor incondicional. Creo que es un amor de madre y un amor platónico, pero un amor real da tanto como recibe, pero sobre todo riega, cultiva y cosecha el amor que espera recibir.
Mis amigos y familia son mi vida, por lo que después de mí y de ti, son lo más importante. Cada vez que ellos me necesiten, si tu y yo estamos bien, saldré corriendo donde ellos sin pensarlo.
Estoy acostumbrada a que me atiendan. Soy muy cómoda, me gusta que me hagan el amor y que piensen en mí todo el tiempo. Hacer el amor en lugares imprevistos es algo que me da vida, por lo que tú no debes ser pudoroso, pues seguramente te pediré hacer el amor en un baño de un restaurante, en el vehículo bajo una lluvia, dentro de una piscina privada en algún hotel o sencillamente encima de la lavadora en nuestra casa.
Me gusta que me lleven a restaurantes a comer en un día especial, pero también me encanta detenerme en la calle por un plato típico. Así que el hombre que se quede conmigo debe saber que no soy muñequita de plástico que me arregla la vida con joyas y regalos baratos (porque aunque sean carísimos no me llenan el espírtu). A mí se me gana, tratándome con amor, tomándome de la mano, llevándome a dar una caminata bajo la luna, con palabras dulces y sinceras. Con una buena comida y un abrazo inolvidable. Con una conversación inteligente y madura.
Soy tan distraída que olvido los aniversarios y cumpleaños, dejo la cocina encendida y regreso tres veces después de haber salido de cualquier lugar porque dejo mi cartera, mi celular o cualquier otra cosa que ande en la mano. Soy muy limpia y organizada, pero al mismo tiempo soy desordenada con mis zapatos y alajas. Ahí donde me las quito las dejo tiradas, con el tiempo llegan a su lugar para ordenarlo, pero normalmente las dejo tiradas.
Soy muy perfeccionista y eso me vuelve obsesiva con los horarios, las promesas y los detalles. Creo que nadie puede hacer las cosas mejor que yo, por eso me gusta llevar la batuta de cualquier iniciativa. Y por lo mismo, me discuto en todos los restaurantes y hoteles si la comida no está bien, si la almohada está arrugada, si el vaso donde me sirvieron el agua no está limpia.
Cuando alguien necesita ayuda, yo la olfateo a distancia, así que soy mus solícita y proactiva, por lo que no me gusta que me coharten cuando quiero brindar ayuda.
Creo que mi mayor defecto es que aun soy amiga de mis exnovios, examantes, exenamorados. Todos son mis mejores amigos, me quieren y yo los quiero. Eventualmente, aun me dicen que me aman, aun cuando todos están con sus parejas y felices. Siempre hablamos de por qué lo nuestro no funcionó, pero todos respetan mi relación actual. Así que el que decida estar conmigo debe saber que ellos son parte importante de mi vida y nunca dejarán de serlo.
Tengo algunos mejores amigos y amigas que me exigen tiempo porque aun siguen siendo solteros. Me llaman en los momentos más inoportunos y quieren consuelo porque acaban de cortar con su último amor, porque tienen alguna deuda o porque sencillamente se sienten solos y quieren tomarse un café conmigo. Así que, como dije antes mis amigos y familias son lo más importante para mí y saldré corriendo para ellos cuántas veces lo necesiten.
Soy adicta al trabajo. Adoro mi profesión y me vuelco a ella cuando lo necesito.
Finalmente, no tengo don de madre. Así que quiero tener hijos solo cuando mi corazón me diga que es el momento indicado y quiero tener a una persona que nos ayude en la casa, pues no creo que sea capaz de criar a un hijo o hija sola. Además, espero tener dos hijos máximo. Adoraría tener gemelos si la vida me lo permitiera, pero si no, uno a los tres años de casados y otro dos años después.
Esto implica no dejar todo lo anterior. Después de eso, mis hijos son tan importantes como nuestra relación. Quiere decir que aunque mis hijos se volverán una prioridad para mí, tú nunca pasarás a segundo plano, siempre querré hacer el amor en lugares imprevistos, salir a bailar y sobre todo ser mamá nunca, nunca me hará lavar pañales, lavar biberones y recoger juguetes. Así que espero que nunca me pases a segundo plano, porque sabes que el amor no se acaba con los hijos, empiezan en ellos y me rodean a mí.
Digo todo esto, porque yo tengo claro tus defectos y virtudes y te quiero así con todo ello, pero no sé si tú estás claro de los míos. Y, si estás dispuesto a amarme, respetarme, quererme con todos ellos. A no quererme cambiar, porque yo nunca querré cambiarte a ti. Sobre todo porque notarás que hay incompatibilidades entre tú y yo, pero en una relación madura hay que tener capacidad de ceder una vez tú y una vez yo para mantener el equilibrio.
Así que ahora no te digo un simple Sí. Hoy te digo todo esto y mi pregunta es ¿me quieres?
Él la miro con ojos asustados, nervioso y preocupado. Un hombre en otra mesa que estaba solo, escuchó todo, se levantó para mirarla a los ojos y le dijo "si él no te quiero yo si lo quiero, porque tu sinceridad es tan maravillosa que es tu mejor virtud". Él permanecía en silencio, tratando de mantenerse en calma. Vio al intruso de la mesa y le dijo, "es toda mía, la quiero no a pesar de eso, la quiero porque ella es así". El visitante se retiró, los dos se fundieron en un abrazo y caminaron tomados de la mano, nerviosos, pero felices a enfrentar el verdadero amor. El que se lucha, el que se decide todos los días, el que no garantiza el para siempre pero sí el vivirán felices.
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