Ella llora sola ahogando sus deseos en la almohada, pues el que ama no la ama y el que la ama no es para ella. Su mejor amiga está con el hombre que ama, pero está en la misma situación, llorando por una caricia, por un beso, por un te amo que nunca llega.
Juntas van por el mundo, sintiéndose extrañas, porque son fogosas, llenas de vida, apasionadas, vibrantes y los hombres que las rodean no las saben valorar. Son muy grandes y no cualquier hombre puede con ellas.
Una cree que la otra es una presa en su matrimonio porque no tiene el valor de dejarlo a pesar que se aman, pero que él no la complace y ella está joven y llena de vida y este hombre solo la ahoga y la coharta. La otra cree que su amiga debe ser más dócil, más abierta para dejar entrar a un hombre en su vida y que no esté sola. Pero ambas se equivocan, pues el amor las llena de muchas formas, solo que el desencuentro nos ocurre solteras o casadas. Cuando una ama, ellos no están disponibles. Cuando ellos nos quieren amar, nosotras estamos en cuartos de luna menguante. Y los amantes llegan oportunos en esas ausencias, las amigas los aprovechan, pero de nuevo se sienten solas y distantes, porque no es ese al que quieren.
Un momento de ilusión lo da cualquiera, una vida de ilusiones no se encuentran tan fácil. La soledad nunca se encuentra con la compañía y andan lejanas la una de la otra haciendo sufrir a más de uno.
Algún día las dos se verán al rostro, viejas, la vida solo será un bello recuerdo y las risas curiosas, soberanas y cómplices entre ellas es lo único que seguirá en pie. Ya no importará si el hombre adecuado apareció o no, pues el amor no viene en paquetes y las dos lo supieron vivir aun sin correspondencia.
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¡Te adoro, amiga!
Juntas van por el mundo, sintiéndose extrañas, porque son fogosas, llenas de vida, apasionadas, vibrantes y los hombres que las rodean no las saben valorar. Son muy grandes y no cualquier hombre puede con ellas.
Una cree que la otra es una presa en su matrimonio porque no tiene el valor de dejarlo a pesar que se aman, pero que él no la complace y ella está joven y llena de vida y este hombre solo la ahoga y la coharta. La otra cree que su amiga debe ser más dócil, más abierta para dejar entrar a un hombre en su vida y que no esté sola. Pero ambas se equivocan, pues el amor las llena de muchas formas, solo que el desencuentro nos ocurre solteras o casadas. Cuando una ama, ellos no están disponibles. Cuando ellos nos quieren amar, nosotras estamos en cuartos de luna menguante. Y los amantes llegan oportunos en esas ausencias, las amigas los aprovechan, pero de nuevo se sienten solas y distantes, porque no es ese al que quieren.
Un momento de ilusión lo da cualquiera, una vida de ilusiones no se encuentran tan fácil. La soledad nunca se encuentra con la compañía y andan lejanas la una de la otra haciendo sufrir a más de uno.
Algún día las dos se verán al rostro, viejas, la vida solo será un bello recuerdo y las risas curiosas, soberanas y cómplices entre ellas es lo único que seguirá en pie. Ya no importará si el hombre adecuado apareció o no, pues el amor no viene en paquetes y las dos lo supieron vivir aun sin correspondencia.
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¡Te adoro, amiga!
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