En un día de estruendoso berrinche, en el que ella pegaba patadas y gritos a diestra y siniestra:
- Mi amor, usted debe aprender a que sus manos sirvan para pintar, aplaudir, hacer una caricia, escribir, pero nunca para pegar. Igual que sus pies. Esos son para correr, jugar pelota, bailar, pero no paga pegar.
Semanas después, en un amanecer de domingo, con absoluta calma y sin muchas ganas de levantarse:
- Mamá, ¿por qué si mis manos son para pintar, aplaudir, hacer una caricia, igual puedo pegar?
- Hay muchas cosas que una puede hacer y no debe. Yo puedo tirarme del techo si quiero, pero no debo, porque no puedo volar y me puedo matar en el intento. También puedo quedarme tirada en el piso toda la vida si quiero, pero no puedo porque ya no haría nada con mi vida.
- Poneme más ejemplos, mamá.
...
Es tan bonito aprender a vivir junto a ella.
- Mi amor, usted debe aprender a que sus manos sirvan para pintar, aplaudir, hacer una caricia, escribir, pero nunca para pegar. Igual que sus pies. Esos son para correr, jugar pelota, bailar, pero no paga pegar.
Semanas después, en un amanecer de domingo, con absoluta calma y sin muchas ganas de levantarse:
- Mamá, ¿por qué si mis manos son para pintar, aplaudir, hacer una caricia, igual puedo pegar?
- Hay muchas cosas que una puede hacer y no debe. Yo puedo tirarme del techo si quiero, pero no debo, porque no puedo volar y me puedo matar en el intento. También puedo quedarme tirada en el piso toda la vida si quiero, pero no puedo porque ya no haría nada con mi vida.
- Poneme más ejemplos, mamá.
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Es tan bonito aprender a vivir junto a ella.
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