La tortuga siempre le gana a la liebre



Conversaciones madre e hija (entrega 27)

Mi bella hija no llegó a tiempo a la fila donde repartían la velocidad. Entre más la apuras, más se tarda. Hasta te reta y se sienta con calma y te dice: “si me apresurás, lo haré todo más lento.”
Esta noche, como todas las noches, le dije: “es hora de dormir, apurate y hacé las cosas a paso de liebre y no a paso de tortuga.” 
¿Saben, ustedes, lo que me ha dicho?
“Mamá, pero al final, ¿quién ha ganado la carrera? ¡Ajá!, ¿decime?”
No tuve más remedio que reírme y esperarla a que avanzara a su ritmo.

(070718)

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