Diario de una bruja (23ª entrega)


Día 4 (03 de mayo de 2019)

Día de la cruz, día en que se celebraba la época de la cosecha, por eso se ponen frutas al símbolo del cristianismo. Unieron una “fiesta pagana” con una religiosa, producto: el día de la cruz. Por hoy, celebremos la bienvenida al invierno, ya empiezan a caer las primeras lluvias formales y todo empezará a reverdecer y florecer. 

Sé que ya voy de salida, porque la humedad disminuye, la sangre cada vez es menos. Este ciclo lo he sentido volar. Aunque estoy durmiendo menos, aun estoy durmiendo muchísimo más de lo normal, así que los días se me van volando. Sigo con poca hambre y mejorando de la rodilla. Me pronostico al menos tres días más para empezar a caminar mejor.

Día 5 (04 de mayo de 2019)

Empieza la ilusión de que soy capaz de hacer dieta, me he sentido tan hinchada en estos días y he estado tan sedentaria que mi cuerpo tiene necesidad de salir corriendo para moverse un poco. Ganas de comer fruta, vegetales, alimentos livianos que me dan la sensación de volar. 

Mi cerebro no hace las conexiones correctas, está en modo auto, es decir, se mueve a pura inercia. Y con todo lo que debo estudiar… buuuu… me siento agotada mentalmente o quizás oxidada es lo que estoy. 

También empiezan los días de andar sin toallita. Aun sangro, pero es controlable como para no seguir usando ninguna “protección” para manchar la ropa.

Día 6 (05 de mayo de 2019)

Ya gotas tímidas de sangre que se despiden hasta la próxima vez. Ando un reboltijo de mal humor, ganas de llorar y positivismo. Jajajaja, me siento como la Rapunzel, en la película de Walt Disney, cuando se escapa de la torre y pasa, en segundos, del entusiasmo al llanto, a la valentía y luego a la culpabilidad. Jajajaja.

Día 7 (06 de mayo de 2019)

De repente ganas de llorar por cualquier cosa, bueno, no por cualquiera, solo por las cosas que me dañan, como necesitar ayuda y no tenerla, querer un abrazo y no tenerlo, querer hacer algo y no poder por mi pierna cuica. Gracias a dios he conocido nuevas amigas que son maravillosas y están siempre que pueden cerca de mí ayudando. Son un sol.

Ya, la sangre se fue. El sueño ha regresado, tuve una siesta muy larga, pero alterada, soñaba y soñaba cosas malas y revueltas con situaciones de felicidad, era una mezcla de todo.

Día 8 (07 de mayo de 2019)

Me levanté harta, deprimida y hostigada. Me equivoqué con mi pronóstico y no estoy caminando ni peor, ni mejor. Al final creo que me tendrán que drenar la rodilla, unos dicen que es doloroso y otras que no es tan grave, así que el jueves lo averiguaré.

Quedan restos de sangre que ya no es sangre, solo una sombra leve y oculta entre el papel al limpiarme. Ando de un humor negro, negro, negro. No me aguanto ni yo sola. Pero tuve que hacer una pausa y a un lado mis emociones, porque mi hija y yo necesitábamos un tiempo a solas, hablamos, comimos del bote de helado, vimos una película juntas, faltó al colegio, nos abrazamos, hicimos manualidades, leímos cuentos... toda una aventura madre e hija.

Día 9 (08 de mayo de 2019)
Sin ganas de escribir nada de nada. Mañana me drenan la rodilla. Sigo harta y hostigada. Punto final.

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